ganadora del Premio Impacto Positivo 2025
Mi nombre es Sofía Pool, tengo 23 años y desde los 15 años participo como voluntaria en Cáritas. Estudié Trabajo Social en la Universidad de Oviedo y en 2025 recibí el Premio Impacto Positivo. Actualmente, gran parte de mi actividad, tanto laboral como voluntaria, se centra en impulsar el voluntariado joven, con el objetivo de construir una sociedad que ofrezca espacios reales de participación para los jóvenes.
Que la universidad pase por ti y no al revés. A veces cometemos el error de dejar que los años simplemente pasen sin aprovecharlos de verdad. Exprímela al máximo: participa, conoce gente, involúcrate en proyectos y actividades, y ve más allá del PowerPoint y de las clases. Aprovecha la oportunidad para ampliar tu mirada y salir de tu zona de confort. Pasar por la universidad también puede ayudarte a ver el mundo con sentido crítico y a formarte, no solo profesionalmente, sino también como persona.
Me hubiese encantado que me hablaran de la cara B de la universidad y de que aprovecharla también forma parte de pasar por ella. Al principio, todo el mundo te dice que tendrás que estudiar más, esforzarte y sacar buenas notas, y sí, claro que eso es importante. Pero la universidad también tiene otra cara: foros, clubes, actividades, proyectos y muchos espacios para participar y aprender cosas que no se enseñan en clase. Hoy en día, para mí, sin esa parte, la experiencia universitaria no habría sido ni la mitad de lo que fue. Eso también forma parte del concepto de universidad y no es el que estrictamente nos pintan cuando estamos saliendo de bachillerato.
¿Qué es lo más importante que te ha enseñado tu paso por la universidad?
Para mí, la universidad fue una etapa que caló fuerte porque me ayudó a esclarecer mis ideas y reforzó la convicción de que quiero seguir participando en proyectos que me motiven. Me enseñó que implicarse tiene un impacto real y que, cuando ves resultados de tu esfuerzo, eso es lo que te motiva y te engancha.
Toda mi vida en el instituto fui una estudiante bastante normal, pero al llegar a la universidad descubrí proyectos y espacios que realmente me inspiraban y me impulsaron a involucrarme más. Más allá de lo académico, la universidad me enseñó que puedo hacer cosas: ver que mi participación generaba un impacto real, comprobar que mi esfuerzo tenía resultados —y que esos resultados pudiesen extrapolarse más allá del aula, por ejemplo, en el voluntariado que realizaba— me ayudó a valorarme y a seguir luchando por lo que quiero.
¿Cuál es el momento del que te sientes más orgullosa en estos años?
Creo que el momento del que más me siento orgullosa es ahora, y probablemente siempre será el último, porque es en ese momento en el que te das cuenta de que cada etapa, cada escalón que pensabas que no ibas a poder subir, lo subiste. Mirando atrás, ver todo aquello en lo que no creía y que, sin embargo, hoy he conseguido, es lo que realmente me hace sentir orgullosa y me da más ganas de seguir adelante en esta línea.
Un momento clave para mí, por ejemplo, fue cuando conseguí mi primer trabajo relacionado con mi carrera tras terminar la universidad. Ver que todo el esfuerzo de compaginar estudios, trabajo y voluntariado fue valorado, y sentir que alguien reconocía eso, me llenó de ilusión. Otro momento muy especial fue recibir el Premio Impacto Positivo: comprobar que algo que te apasiona y disfrutas haciendo, es además reconocido, fue un regalo.